El hecho de que mi último post sea del 2021 y estemos ya en 2026 podría ser un buen ejemplo práctico para un blog que habla sobre trastorno bipolar, pero yo diría que no es el caso.
Cuando hice este blog quise hacerlo inmune a la bipolaridad. El trastorno del ánimo se mete en cada aspecto de tu vida, familia, trabajo, etc. Y se debe aprender a vivir con él, con una mano disponible para las cosas que te importan y una para mantenerte afirmado y no perderte.
¿Cómo se hace algo “resistente a la bipolaridad”? Simple y complejo o más bien, simple y poco útil.
Cuando hice el blog lo lancé como una carta en una botella, lo hice, escribír en él cuando tuve ganas, le conté a un par de personas y lo dejé ir. Sin presión, sin obligaión y sobre todo, sin culpas.
A diferencia de muchas otras cosas en mi vida, puedo tomar este blog, en el cual no he hecho nada en 5 años y seguir viendolo con cariño, sin culparlo, sin odiarlo o sin odiarme por no hacer más con él, por no ser más constante.
Funciona porque no reviste mayor importancia, si alguien lo lee y le sirve me daría por pagado pero fuera de eso no tiene más objetivo que “hacer”, crear o sólo escribir.
Un día intentaré analizar qué cosas hacen algo “bipolar resistant” y ver si quizás algunas de esas características se puede aplicar a escenarios más contundentes de la vida, como la famila, el trabajo, etc. Escenarios donde si hay plazos, si hay responsabilidades, si hay presión, expectativas de uno y de los demás.
En algún punto entre crear por crear, en silencio y sin ningún objetivo y vivir una vida común, aparecen los elemento que dan vida al monstruo de la bipolaridad.
¿Cuales serán?
